LA VERDAD

Author: Michelle / Etiquetas: ,

Juan 8:32- y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.

Hebreos 12- Dios disciplina a sus hijos

1 Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.3 Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. 4 En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.5 Y ya han olvidado por completo las palabras de aliento que como a hijos se les dirige:
«Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor
ni te desanimes cuando te reprenda, 6 porque el Señor disciplina a los que ama,
y azota a todo el que recibe como hijo.»
7 Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina?8 Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos y no hijos legítimos.9 Después de todo, aunque nuestros padres humanos nos disciplinaban, los respetábamos. ¿No hemos de someternos, con mayor razón, al Padre de los espíritus, para que vivamos?10 En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.11 Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella. 12 Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas.13 «Hagan sendas derechas para sus pies», para que la pierna coja no se disloque sino que se sane.

Advertencia a los que rechazan a Dios

14 Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.15 Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos; 16 y de que nadie sea inmoral ni profano como Esaú, quien por un solo plato de comida vendió sus derechos de hijo mayor. 17 Después, como ya saben, cuando quiso heredar esa bendición, fue rechazado: No se le dio lugar para el arrepentimiento, aunque con lágrimas buscó la bendición. 18 Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar o que esté ardiendo en fuego; ni a oscuridad, tinieblas y tormenta; 19 ni a sonido de trompeta, ni a tal clamor de palabras que quienes lo oyeron suplicaron que no se les hablara más, 20 porque no podían soportar esta orden: « ¡Será apedreado todo el que toque la montaña, aunque sea un animal!» 21 Tan terrible era este espectáculo que Moisés dijo: «Estoy temblando de miedo.»22 Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente. Se han acercado a millares y millares de ángeles, a una asamblea gozosa, 23 a la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el juez de todos; a los espíritus de los justos que han llegado a la perfección; 24 a Jesús, el mediador de un nuevo pacto; y a la sangre rociada, que habla con más fuerza que la de Abel. 25 Tengan cuidado de no rechazar al que habla, pues si no escaparon aquellos que rechazaron al que los amonestaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si le volvemos la espalda al que nos amonesta desde el cielo.26 En aquella ocasión, su voz conmovió la tierra, pero ahora ha prometido: «Una vez más haré que se estremezca no sólo la tierra sino también el cielo.» 27 La frase una vez más» indica la transformación de las cosas movibles, es decir, las creadas, para que permanezca lo inconmovible. 28 Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente, 29 porque nuestro «Dios es fuego consumidor».



Después de leer estos pasajes de la Biblia, con otros, y escuchando la voz de Dios hablándome claramente, he llegado a una conclusión sobre mi generación, de la manera que pensamos. (Quiero aclarar que solo hablo por experiencia en este tema, y con autoridad espiritual que el Señor que ha dado para hablar de esto)

Nos encanta saber que Dios es un Dios de Amor, nuestro mejor amigo, nuestro Abba Padre-todas cosas verdaderas- pero nos olvidamos que Dios es EL Dios, ÚNICO. Es un paquete. Cuando aceptamos el Dios que nos ama, también aceptamos el Dios que merece reverencia y temor. Cuando aceptamos el Dios de paz, también aceptamos el Dios de justicia.
Me he dado cuenta últimamente que los jóvenes de hoy les encantan conocer a Dios como el misericordioso, el Padre Amoroso, pero cuando es tiempo de adorarle como nuestro Juez, o aceptar su disciplina (lo cual es diferente de nuestra perspectiva de disciplina) somos rápidos de ignorarle y darnos vuelta.

En el día del juicio, Dios no será paz, amoroso, ni compasivo (aunque El es paz, nos ama, y tiene mucha compasión por nosotros) Será El que nos juzga. Todo lo que hemos hecho será sacada a la luz en ese día. Seremos responsables por todo lo que hemos dicho, hecho, o pensado en nuestra vida.

Esto es la verdad. Verdad que Dios es un Dios de amor, pero también merece respeto, temor y reverencia, pero me he dado cuenta cuan rápidos somos para ser ofendidos por la verdad. Lamentablemente, tendremos enemigos por hablar la verdad, pero en Mateo 5:10, dice- Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. Es preocupante ver la cantidad de hermanos y hermanas en Cristo que están perdidos por ser ofendidos de la verdad tan fácilmente. Cuando se habla de la verdad, debe ser hablado con amor, entonces hay un problema de los dos lados: hablar la verdad con dureza (aunque tenemos que tener cuidado en no “maquillar” a la verdad para no ofender) y recibir la verdad como una ofensa. Debemos sentirnos privilegiados que alguien, guiado por el Espíritu Santo, nos ama tanto que vendría a ayudarnos a entender nuestras equivocaciones. Dios nos ama tanto, que nos disciplina, y con disciplina tiene que haber amor. Con paz, tiene ver justicia, y con justicia, la paz es indispensable.

Sabemos que Jesucristo, el único hijo de Dios, fue enviado por el Padre para morir en la cruz por nuestros pecados. Esto fue, es y será el acto de amor más grande, pero, ¿no es también el acto más grande de sacrificio y justicia? Nosotros teníamos una deuda. Teníamos una multa, y el Juez tendría que habernos penalizado, lo que merecíamos, pero, Jesús es nuestro Salvador y tomó nuestro lugar. Cuando me di cuenta de esto, el significado de Salvador fue mucho más fuerte. El nos salvó de nuestro castigo merecido. El Gran Juez nos tendría que haber condenado, a vos, a mí, pero Jesús tomó mi lugar. Es increíble como el amor y la justicia van de la mano.
Necesitamos tener cuidado con la gracia y la misericordia de Dios. No es un chiste, y no es para tomarlo livianamente. Su misericordia es renovada cada mañana, pero no debemos tomarlo como algo fácil y de “acceso libre”.

Adorando a Dios como el “Fuego Consumidor”, como Justicia, como disciplina, es un proceso increíble de humillación, de sacrificio, de limpieza. Es absolutamente necesario para nuestro crecimiento espiritual. Debemos ser agradecidos que el que nos juzga es Dios, el que tiene la última palabra sobre nuestra disciplina y eternidad es El, y no el hombre, no el que está sentado a nuestro lado.