Medida de disposición...

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Mientras leía Filipenses 3, me preguntaba esto; o quizás Dios me lo pregunta. En este capítulo, enfocando más de cerca a los versículos 7 al 10



(…7 Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo.8 Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo9 y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe.10 Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte…)



Pablo habla de cómo debemos enfrentar la vida siendo cristianos. TODO es una perdida, TODO es una basura comparado con Cristo. Con tal de conocer a Cristo, todo lo demás pierde valor, pierde sentido. En el versículo 10, se puede decir de una manera los requisitos que hay que tener para seguir a Cristo, para ser cristiano.



1. Conocer a Cristo: para ser cristiano, primero es necesario tener un encuentro personal con Cristo. Parece algo obvio, pero hay muchos casos que la persona le gusto lo que es el cristianismo como movimiento social, como un lugar de contención moral, etc., pero nunca conoció a Cristo.



2. Experimentar el poder que se manifestó en su resurrección: Después de conocer a Cristo, podemos experimentar, ver, sentir, ser testigos de tal poder que hubo en su resurrección. Esto es un momento sobrenatural, que nuestra mente no entiende. Como ser humanos, no podemos llegar a entender por completo tan grande poder, poder suficiente para resucitar. Solo podremos llegar a un entendimiento sobrenatural cuando hemos tenido un encuentro sincero y verdadera con Cristo, y cuando el Espíritu Santo entra en nosotros. Esto último es clave para todo aquello que tiene que ver con la divinidad del cristianismo.



3. Participar en sus sufrimientos: Aunque nos gustaría que todo fuera color de rosa, no es así. Aceptar a Cristo, ser cristiano, ser discípulo, no significa que vamos a vivir en una burbuja de contención, y que los problemas se desaparecen. Si vamos a tener un lugar donde poner nuestra esperanza, donde podemos tener paz sobrenatural que no se explica, donde podemos enfrentar la vida con otra perspectiva. Cuando habla de participar en sus (Cristo) sufrimientos, se refiere a estar dispuestos a que nos pase cualquier cosa por nuestra fe. Cristo padeció de muchos diferentes tipos de sufrimientos: Físicos, emocionales, sociales, etc. Sufrir como El sufrió no significa que vamos a tener la vida más dura (aunque puede ser), ni significa que no vamos a disfrutar de nada en esta tierra, ni esta contentos. Participar en sus sufrimientos significa que nuestra entrega, nuestro amor, nuestra fe por y en Cristo es tan grande, es tan serio, que si significa sufrir físicamente, que así sea. Si significa discriminación social, o burlas que nos dañan el corazón, o que no nos acepten por ser cristianos, estaremos en paz sabiendo que somos ciudadanos del cielo y que tenemos un lugar en la casa de nuestro Padre.



4. Llegar a ser semejante a Él en su muerte: Cuando leí este fragmento del versículo, al principio me parecía como una repetición al anterior, pero lo leí otra vez, escuche el Espíritu que me explicaba. Cuando Jesús estaba en la cruz, cuando El estaba por morir, como sabemos, El tiene el poder, podría haberse salvado, pero elige seguir la voluntad del Padre. A esto tenemos que llegar. Una actitud de sumisión y humildad tan grande que hasta teniendo la posibilidad de escapar la muerte, si sabemos que es voluntad de Dios, no lo haremos, y moriremos con gozo, con paz. Aun en la crisis, en el sufrimiento, no vamos a tomar el camino fácil, con tal de glorificar a nuestro Padre. Pienso, cuántas veces hemos tomado decisiones a beneficio nuestro, que parecen ser buenas, pero Dios quería glorificarse en la situación, y por querer estar bien, por querer salir de la crisis a nuestro tiempo, no lo dejamos a El el lugar para moldearnos y trabajar.



Me detengo un segundo para preguntarme. ¿Estoy dispuesto? ¿Me animo a seguir este modelo?



En el versículo 9, habla de un tema que a algunos nos encanta hablar, y que a otros prefieren no abrir esa puerta: La JUSTICIA. ¿Qué es la justicia? Busqué la definición en el diccionario Real Academia Española, y dentro de varias definiciones que hay, encontré la siguiente: “Atributo de Dios por el cual ordena todas las cosas en número, peso o medida. Ordinariamente se entiende por la divina disposición con que castiga o premia, según merece cada uno.” Me parecía interesante que el diccionario reconociera que la justicia es de Dios. En la carta, Pablo dice que la justicia está basada en la fe. Es interesante como estas dos cosas van de la mano. Soy una persona que siempre busca lo justo en cada situación. Siempre opino y siempre hay algo para criticar. Me encanta pelear y ponerme de pie para la justicia de alguien que no tiene, pero, ¿realmente es lo que necesitan? Mi concepto de justicia esta trastornada, gracias a la educación mundana. Ellos no necesitan la justicia que conocemos desde el punto de vista de la ley. No. Necesitan la justicia que está basada en fe. Esto significa que Dios los juzgara. La gente necesita la disciplina y la defensa de Dios. Estoy peleando por las cosas equivocadas. Necesito pedir la justicia divina en vez de la justicia que todos conocemos cono un sistema de derechos y garantías. Dios es un Dios justo, y El recompensará como corresponde a cada uno. Fe, amor, paz, justicia; todos van de la mano, porque Dios es completo.



Me pregunto, ¿Estoy dispuesta a dejar mis preconceptos de justicia, dejarlos en la cruz, y empezar a tomar y pedir la justicia divina que Dios ofrece? Es más difícil, porque ya no rendiré cuentas a la ley, si no que empiezo a rendir cuentas delante del Gran Juez (aunque todos algún día lo harán). Esto me hace más responsable, porque el castigo ya no es una multa, plata, o años en la cárcel. Soy responsable en hacer saber a la gente que existe justicia divina, y las consecuencias repercuten en la eternidad. ¿Estoy dispuesta a ponerme de pie para revolucionar nuestro sistema judicial, hablando de lo que pasara más allá de lo que nosotros comprendemos?

En fin, hay mucho para pensar, mucho para hacer, mucho para cambiar. ¿Estamos dispuestos? ¿Te animas a responder?

El comienzo de mis silencios

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Esto es para la gente. Esto es por la gente. Dicen que los ojos son la puerta del alma; la ventana para mirar el corazón. Me atreví a mirar; quise entrar a lo más profundo del ser humano. Fue como caer a un abismo de profunda necesidad. Sentí dolor, sentí tristeza, sentí nada. Me costó entender, entonces decidí no querer entender, y simplemente observar; acá es donde empiezo mi aventura. Observando. Las palabras que llenaran este espacio serán las consecuencias de haberme tomado el tiempo para contemplar la complejidad de mi especie.


Me pregunto cuál es el fin de esto; ¿Qué meta tengo? La verdad es que hasta ahora la única respuesta que tengo es que será para comunicar mejor, para saber cómo hablar, y para saber cómo resolver los problemas. Si me familiarizo con el objeto, con los que tienen el problema, estoy segura de que podre descifrar el misterio del fracaso humano. Aunque estoy casi segura que se cual es el raíz del conflicto, creo que hay tanto que queda para desenredar.
Algo que es muy obvio, pero desde mi perspectiva muy interesante que cabe destacar es la inteligencia del hombre. Creo que algo que es tan propio de nosotros, y algo tan bueno, nos está jugando en contra. El ser humano siempre quiere superar a la inteligencia del que está a su lado, y hasta tratar de superar la suya propia. Siempre tiene la necesidad de ir un poco mas allá, y temo que algún día, quizás pronto, el hombre, por fin, se encontrara con sus límites, sin entender su mortalidad, quererse superar y finalmente llegar a la auto-destrucción. Me fascina pensar y ver la necesidad de control que los humanos queremos, pero la falta de ello que realmente tenemos. Pensar que Dios puede (y ya lo ha hecho) destruir todo con el parpadear de sus ojos es fascinante y a la vez miedoso saber. Cuando veo la destrucción y caos que “madre naturaleza” provoca, se me pone la piel de gallina. Realmente caigo a la realidad otra vez que yo puedo ir toda la vida pretendiendo que tengo control, aunque sea sobre algo chiquito e insignificante, como una mascota o un auto, pero en realidad, si el “Jefe” quiere, puede sacudir mi mundo en segundos. Increíble ¿no?


Todo esto me llevo a pensar otra cosa. Mientras miro a mis compañeros de la vida acá en planeta tierra pasar, creo, supongo, que todo ser humano debe haber pensado sobre esto de no tener control y demás en algún momento de su vida, y estoy convencida que estos pensamientos dieron lugar al miedo de la soledad en nosotros. Por donde miro, veo gente de a dos o más; si no está la persona con otra, esta con un animal o una mascota, y aun mas, si no está ni con otra persona, ni con una mascota, recurre a la tecnología para escuchar música, hablar por teléfono, estar en internet, etc.…


Tenemos miedo a nuestros propios pensamientos. Nuestra imaginación nos lleva a lugares donde no queremos estar, y hasta podemos empezar a razonar y pensar sobre verdades, lo cual nos lleva a tener que cambiar y/o justificar opiniones propias; un proceso que requiere admitir equivocaciones, y quizás hasta sentir humillado por haber hablado tanto, y por propias deducciones darse cuenta que estaba mal.


Hasta acá llegan mis pensamientos de hoy.

LA VERDAD

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Juan 8:32- y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.

Hebreos 12- Dios disciplina a sus hijos

1 Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.3 Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. 4 En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.5 Y ya han olvidado por completo las palabras de aliento que como a hijos se les dirige:
«Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor
ni te desanimes cuando te reprenda, 6 porque el Señor disciplina a los que ama,
y azota a todo el que recibe como hijo.»
7 Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina?8 Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos y no hijos legítimos.9 Después de todo, aunque nuestros padres humanos nos disciplinaban, los respetábamos. ¿No hemos de someternos, con mayor razón, al Padre de los espíritus, para que vivamos?10 En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.11 Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella. 12 Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas.13 «Hagan sendas derechas para sus pies», para que la pierna coja no se disloque sino que se sane.

Advertencia a los que rechazan a Dios

14 Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.15 Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos; 16 y de que nadie sea inmoral ni profano como Esaú, quien por un solo plato de comida vendió sus derechos de hijo mayor. 17 Después, como ya saben, cuando quiso heredar esa bendición, fue rechazado: No se le dio lugar para el arrepentimiento, aunque con lágrimas buscó la bendición. 18 Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar o que esté ardiendo en fuego; ni a oscuridad, tinieblas y tormenta; 19 ni a sonido de trompeta, ni a tal clamor de palabras que quienes lo oyeron suplicaron que no se les hablara más, 20 porque no podían soportar esta orden: « ¡Será apedreado todo el que toque la montaña, aunque sea un animal!» 21 Tan terrible era este espectáculo que Moisés dijo: «Estoy temblando de miedo.»22 Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente. Se han acercado a millares y millares de ángeles, a una asamblea gozosa, 23 a la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el juez de todos; a los espíritus de los justos que han llegado a la perfección; 24 a Jesús, el mediador de un nuevo pacto; y a la sangre rociada, que habla con más fuerza que la de Abel. 25 Tengan cuidado de no rechazar al que habla, pues si no escaparon aquellos que rechazaron al que los amonestaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si le volvemos la espalda al que nos amonesta desde el cielo.26 En aquella ocasión, su voz conmovió la tierra, pero ahora ha prometido: «Una vez más haré que se estremezca no sólo la tierra sino también el cielo.» 27 La frase una vez más» indica la transformación de las cosas movibles, es decir, las creadas, para que permanezca lo inconmovible. 28 Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente, 29 porque nuestro «Dios es fuego consumidor».



Después de leer estos pasajes de la Biblia, con otros, y escuchando la voz de Dios hablándome claramente, he llegado a una conclusión sobre mi generación, de la manera que pensamos. (Quiero aclarar que solo hablo por experiencia en este tema, y con autoridad espiritual que el Señor que ha dado para hablar de esto)

Nos encanta saber que Dios es un Dios de Amor, nuestro mejor amigo, nuestro Abba Padre-todas cosas verdaderas- pero nos olvidamos que Dios es EL Dios, ÚNICO. Es un paquete. Cuando aceptamos el Dios que nos ama, también aceptamos el Dios que merece reverencia y temor. Cuando aceptamos el Dios de paz, también aceptamos el Dios de justicia.
Me he dado cuenta últimamente que los jóvenes de hoy les encantan conocer a Dios como el misericordioso, el Padre Amoroso, pero cuando es tiempo de adorarle como nuestro Juez, o aceptar su disciplina (lo cual es diferente de nuestra perspectiva de disciplina) somos rápidos de ignorarle y darnos vuelta.

En el día del juicio, Dios no será paz, amoroso, ni compasivo (aunque El es paz, nos ama, y tiene mucha compasión por nosotros) Será El que nos juzga. Todo lo que hemos hecho será sacada a la luz en ese día. Seremos responsables por todo lo que hemos dicho, hecho, o pensado en nuestra vida.

Esto es la verdad. Verdad que Dios es un Dios de amor, pero también merece respeto, temor y reverencia, pero me he dado cuenta cuan rápidos somos para ser ofendidos por la verdad. Lamentablemente, tendremos enemigos por hablar la verdad, pero en Mateo 5:10, dice- Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. Es preocupante ver la cantidad de hermanos y hermanas en Cristo que están perdidos por ser ofendidos de la verdad tan fácilmente. Cuando se habla de la verdad, debe ser hablado con amor, entonces hay un problema de los dos lados: hablar la verdad con dureza (aunque tenemos que tener cuidado en no “maquillar” a la verdad para no ofender) y recibir la verdad como una ofensa. Debemos sentirnos privilegiados que alguien, guiado por el Espíritu Santo, nos ama tanto que vendría a ayudarnos a entender nuestras equivocaciones. Dios nos ama tanto, que nos disciplina, y con disciplina tiene que haber amor. Con paz, tiene ver justicia, y con justicia, la paz es indispensable.

Sabemos que Jesucristo, el único hijo de Dios, fue enviado por el Padre para morir en la cruz por nuestros pecados. Esto fue, es y será el acto de amor más grande, pero, ¿no es también el acto más grande de sacrificio y justicia? Nosotros teníamos una deuda. Teníamos una multa, y el Juez tendría que habernos penalizado, lo que merecíamos, pero, Jesús es nuestro Salvador y tomó nuestro lugar. Cuando me di cuenta de esto, el significado de Salvador fue mucho más fuerte. El nos salvó de nuestro castigo merecido. El Gran Juez nos tendría que haber condenado, a vos, a mí, pero Jesús tomó mi lugar. Es increíble como el amor y la justicia van de la mano.
Necesitamos tener cuidado con la gracia y la misericordia de Dios. No es un chiste, y no es para tomarlo livianamente. Su misericordia es renovada cada mañana, pero no debemos tomarlo como algo fácil y de “acceso libre”.

Adorando a Dios como el “Fuego Consumidor”, como Justicia, como disciplina, es un proceso increíble de humillación, de sacrificio, de limpieza. Es absolutamente necesario para nuestro crecimiento espiritual. Debemos ser agradecidos que el que nos juzga es Dios, el que tiene la última palabra sobre nuestra disciplina y eternidad es El, y no el hombre, no el que está sentado a nuestro lado.

Tu voz hemos escuchado, no queremos hoy volver atras...

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Creo que pensar demasiado resulta en no poder pensar nada. Tratando de escribir algo trascendente me resulta en escribir algo vacio y forzado. Entonces, deje de intentar, y ahí es cuando pude hacer algo que valía la pena.


Me gusta pasear por la ciudad, sola. Caminar, pausar. Mirar a la gente que pasa. Me gusta imaginar sus historias. Me gusta mirar los ojos de otros y ver sus almas. Me gusta sentirme conectada. Me parece interesante mirar hacia adentro, desde afuera, pero quiero estar adentro mirando caras.


No estoy segura que me pasa últimamente. Siento fuera de lugar, y a la vez siento que mi lugar está en frente de mis ojos, y que estoy a un paso.


Conozco personas, escucho sus historias, y quiero ser parte. Me cuentan tristezas, me cuentan dificultades. Me cuentan alegrías y victorias. La verdad es que disfruto escuchar. Disfruto saber. Disfruto conocer. Todo me hace pensar, se me viene a la cabeza algo que mi papa siempre dice. “No me des el problema, dame la solución.”


Quiero ser parte de la realidad. No quiero simplemente observar. Quiero cambiar. Quiero revolucionar. Supongo que no puedo hacer mucho, pero, llegue a la conclusión de que empezar por una persona ya es un logro especial. Si puedo ser de ayuda, de influencia, para una persona, esa fue mi misión. Ahí seré contenta. Si mi vida esta acá para escuchar a un niño, y jugar con él, entonces soy feliz. He empezado a buscar, y me he sorprendido de lo que encuentro.


Hay tanto. A veces me siento incapaz, siento tristeza, porque hay tanto para hacer y tan pocos que quieren.


Dice la biblia que “los conocerán por sus frutos.” Dios, que este sea mi caso. No quiero que mi nombre sea mencionado. No quiero el crédito de nada. Solo quiero que haya frutos. Que haya productividad. Que haya resultados. Cuando me vaya de este mundo (algo que suena pesimista por mi corta edad, pero, en realidad es solo pensar en el futuro) solo quiero poder irme en paz sabiendo que por lo menos una persona te conoce porque yo fui “embajadora”. Que sea abundante la evidencia de mi amor por Vos.

Inestabilidad Fatal

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Últimamente, no encuentro palabras para terminar de describir lo que pasa por mi cabeza y mi corazón, asique supongo que empezando a escribir, algo tiene que salir.

Cuando tu lugar físico es invadido, es difícil, pero se puede superar. Cuando ya no tenes pensamientos propios, cuando ya no podes cerrar los ojos sin que alguien esté ahí observando, cuando los silencios son dueños de una incomodidad indescriptible; es cuando los pequeños problemas deciden juntarse y crear una bola de furia inevitable.

Estoy nerviosa, estoy infeliz, estoy incomoda, estoy mal.
Todo me molesta, nada me viene bien.

No quiero estar en este estado de constante mal estar, pero, hasta ahora, me ha sido inevitable caer en las manos de la idiotez.

Suena egoísta, y puede ser que sí. Claro. Por la primera vez en mucho tiempo, quiero ser egoísta. Quiero poder hacer lo mío sin tener sombras que me siguen constantemente.

Y al escribir eso, me doy cuenta de lo tonto que suena. “No se cansen de hacer el bien. “ –una vez decían por ahí.

Me frustro, porque hace mucho que me canse. Y no quiero admitir esta falla con tanta facilidad.

“Trata de ver las dos caras de la historia” –me aconsejaban.
Listo. Y ahora, ¿Qué pasa si los vi? ¿Qué pasa si quise dejar mi “cara” y pensar en la otra? ¿Qué pasa si la otra cara no le importa nada? ¿Qué hago si la otra cara no quiere cooperar? Nadie pensó en estas preguntas, en esta situación, cuando me hablaron.

No quiero jugar como la víctima, ni tampoco la culpable. Simplemente quiero poder pensar sin que otros impongan sus propias palabras. Quiero poder cantar sin que alguien me haga competencia de melodía. Quiero poder descansar. Necesito descansar.

Y decían por ahí – “Vengan a mi todos lo que están cansados…”
Ahí voy.

what's happening???

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es tarde, y solo puedo pensar en una cosa....

Zoom

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Me pasa que muchas veces por concentrarme en los detalles y cosas que tengo en frente mio pierdo lo que esta en el horizonte. Pierdo esa casa roja, grande y hermosa esperando que la estrene.
Mal enfocada? o simplemente demasiado enfoque...