Me gusta pasear por la ciudad, sola. Caminar, pausar. Mirar a la gente que pasa. Me gusta imaginar sus historias. Me gusta mirar los ojos de otros y ver sus almas. Me gusta sentirme conectada. Me parece interesante mirar hacia adentro, desde afuera, pero quiero estar adentro mirando caras.
No estoy segura que me pasa últimamente. Siento fuera de lugar, y a la vez siento que mi lugar está en frente de mis ojos, y que estoy a un paso.
Quiero ser parte de la realidad. No quiero simplemente observar. Quiero cambiar. Quiero revolucionar. Supongo que no puedo hacer mucho, pero, llegue a la conclusión de que empezar por una persona ya es un logro especial. Si puedo ser de ayuda, de influencia, para una persona, esa fue mi misión. Ahí seré contenta. Si mi vida esta acá para escuchar a un niño, y jugar con él, entonces soy feliz. He empezado a buscar, y me he sorprendido de lo que encuentro.
Dice la biblia que “los conocerán por sus frutos.” Dios, que este sea mi caso. No quiero que mi nombre sea mencionado. No quiero el crédito de nada. Solo quiero que haya frutos. Que haya productividad. Que haya resultados. Cuando me vaya de este mundo (algo que suena pesimista por mi corta edad, pero, en realidad es solo pensar en el futuro) solo quiero poder irme en paz sabiendo que por lo menos una persona te conoce porque yo fui “embajadora”. Que sea abundante la evidencia de mi amor por Vos.
