La odisea de la garrapata

Author: Michelle /

Hoy fue un dia extraño.

Me estaba por meter a bañar, cuando en el espejo veo algo redondo y negro en mi espalda. Me acerco mas, y veo que alrededor de esta pelotita negra y misteriosa, estaba mi piel irritada. Lo mire mas, y llegue a la conclusion que era una garrapata. Si. Estaba segura que tenia una garrapata en mi espalda. Llame a mi hermano, y el tambien llego a la misma conclusion. Yo estaba con mucho miedo. Lloraba, y hasta temblaba. No me agrado la idea de tener el bichito encima mio. Asique llamamos a mi abuelo, y el llamo a mi prima que es medica, y nos fuimos para la casa de mis abuelos. Mi prima me esperaba, para poder sacarme lo que sea que estaba en mi piel. Todos miraban, y todos pensaron lo mismo. Es una garrapata. Asique con cuidado y un par de pinzas, mi prima saca al supuesto bicho, para descubrir algo sorprendente. No era una garrapata, ni si quiera era un bicho. Era una pelotita o cosita o no se que de plastico de algo, quizas ropa mia, no se, que se me habia pegado, y dormi con eso toda la noche. (por eso estaba pegadito ahi, y tenia la piel irritada, soy muy sensible). Asique entre risas y algunas lagrimas de alivio mios, seguimos el dia.

Ahora paso a contarte. Cuando nos subimos al auto con mi hermano para ir a la casa de mis abuelos, empeze a pensar mil cosas. Estaba muy nerviosa y alterada, y el Señor eligio este momento y esta manera para hablarme.
Creo que la manera mas facil de contarles lo que escuche de parte de Dios es escribirlo directamente como El hablando....

Ves este bichito? Viste como te ha alterado!!? Asi es el enemigo en la vida de mis hijos. Es algo tan chiquito, pero chupa. Chupa la vida que te doy en abundancia. Te la quita. El bichito (en este caso, el NO bichito, hehe), en comparacion con tu cuerpo, es muy chiquito! Pero asi es. El enemigo no necesita circunstancias grandes para quitarte el gozo y la paz que Yo te he dado. Dejas que El se mete en tu vida y te quita todos los regalos hermosos que yo te doy.

(Otra cosa. A las garrapatas, no se les puede sacar asi no mas, porque se les queda la cabecita metido, y eso despues causa infeccion y demas)

Cuantas veces has sacado el pecado asi no mas, y queda el raiz adentro y causa infeccion, te hace estar mal, te hace estar enfermo. Cuanto mas van a seguir andando asi no mas con el pecado?! Cuando se van a dar cuenta que si no me dan todo a mi, si no dejan todo, y no me dejan hacerlo, no van a poder quitar el problema ustedes solos. Es en MI fuerza, no en la tuya!!

Despues de esto, (20 minutos mas o menos para llegar a lo de mis abuelos), tuve una leve sensacion que todo iba a estar bien, y que ni si quiera era una garrapata, o que si lo era, iba a caer asi no mas solito. Y asi fue Que grande es Dios, que trabaja en nuestras vidas como le parezca mejor. Y claro, ahora estoy asombrada. Debo admitir, con ganas de llorar, no por tristeza, si no por una emocion tan grande que tengo de como me ha hablado el Señor.

Una ultima cosa me dijo, y con esto termino. Mientras andabamos en el auto, me agarro una sensacion de asco y desesperacion. Queria quitar ese "bichito" de encima mio lo mas rapido posible. Casi llegue a descomponerme del asco que me dio. ASI es el Señor con nuestro pecado, y ASI es como deberiamos enfrentarlo nosotros. Odiar lo que El odia, y amar lo que El ama. Es asi amigos. No quiero tomar el pecado como algo "asi no mas". El verdadero arrepentimiento que "saca la cabecita" es cuando nos de ASCO, cuando nos desesperemos por sacar de encima ese pecado que mancha el nombre de nuestro Señor.

Encontra en mi un corazon puro e intachable, Señor, para que pueda disfrutar de tu presencia y santidad.

Tesoros sobrenaturales

Author: Michelle /

Locura. El Señor obra de las maneras más locas y menos pensadas. Hoy, estuvimos trabajando con un grupo que vende cosas que la gente ha donado, y lo que resta, lo regala a fundaciones y organizaciones. La plata lo dona también, a quienes lo creen necesario. Nos habían llamado para participar, y nos dijieron que después de la venta, podíamos llevar lo que necesitábamos para el contenedor. Asique así fue. Estuve desde las 6:30 de la mañana (los norteamericanos están locos) trabajando con ellos, ayudándoles, mirando cosas y demás, cuando encontré algo muy particular. Paso a contarles.

Encontré un “stocking”. No estoy muy segura como se dice esto en español, pero es una de esas “botas” que se pone en la chimenea para Navidad, y supuestamente Papa Noel viene y te pone regalos chicos ahí adentro. Nada nuevo, nada intrigante. Pero cuando lo estaba por tirar, me llamo la atención que tenía una etiqueta, asique lo leí. Decía: “Un regalo para: Michelle, De: El Cordero de Dios.” Lo primero que hice era reír. Después pensé, “Uy! Quizás hay plata o algo de valor adentro!” Asique me fije, y no había nada. Estaba vacío. Asique saque una foto, me reí, y lo descarte, como una coincidencia graciosa.

Mientras volvía a casa, de repente entendí. Si tenía sentido. No era una coincidencia. De hecho, estaba perfectamente pensado para que lo encontrara. Fue tan claro como el vidrio. Dios estaba hablando. Directamente a mí, sin vueltas que darle, sin confundirme. No había manera de evitarlo. Esta vez, me lo dejo bien escrito, literalmente. Les comparto lo que el Señor me hablo tan claramente a mi corazón. Es bien simple, pero como lo necesitaba refrescar!

Cuantas veces le damos regalos, que, básicamente, le hace sonreír al Señor. Esta bueno ¿no? Si. Puede ser. Esta bueno, pero El está buscando más. Está buscando servicio, regalos, adoración, alabanza, ofrenda, sacrificio, y tantas cosas, con valor. Cosas que nos cuesten. Y no lo creo coincidencia que la etiqueta decía “Del Cordero de Dios.” Claro! El regalo que El nos da, tiene más valor que cualquier riqueza en este mundo. Su Hijo. Jesús. El es el Cordero. Murió por nuestros pecados en la cruz, y muchas veces solo nos hace “sonreír” pensar en esto. No mantenemos fresco el valor y lo precioso que es. Cuantas veces le entrego al Señor un lindo paquete, y adentro cuando El espera algo de valor (como lo esperaba yo), solo encuentra aire, vacio, nada. Desilusiona. Y esto es donde me duele. Lo último que quiero hacer es desilusionar al Señor. Mejor dicho, entristecer al Espíritu. Todo lo que hago, quiero que tenga valor y trascendencia en el cielo. Hasta mis palabras deben estar cargadas con valor, esperanza y verdad. Cuantas conversaciones vacías he tenido. Y ni hablar de mi mente, de mis pensamientos. Ahí creo que ni siquiera le saco sonrisa. Me acuerdo de esa canción que cantamos en la iglesia. “Traemos hoy ante tu altar nuestras coronas. Queremos darte lo mejor de nuestras vidas.” Asique hoy otra vez el Señor me pregunta esto. ¿Estoy dejando lo mejor que puedo ante El? ¿Están cargadas de verdad, pureza, santidad, amor y valor lo que le doy al Señor?

Me acuerdo de las palabras de Pablo en Filipenses: “Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.
Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano. Y aunque mi vida fuera derramada sobre el sacrificio y servicio que proceden de su fe, me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría. Así también ustedes, alégrense y compartan su alegría conmigo. (2:12-18)

Creo que está claro.