Siempre
supe que en muchas ocasiones la Biblia dice que la iglesia de Cristo es Su
cuerpo. La mayoría del tiempo, Pablo trae esta metáfora a nuestros corazones,
hablando de la necesidad de la unión en la diversidad, llamándonos a trabajar
como uno, aun si pensamos que “no necesitamos una oreja o un ojo”. (1 Corintios
12:12-26) Creo que estamos todos de acuerdo con que estas cosas son muy
verdaderas y muy necesarias, y debemos recordarlas mientras caminamos como un
cuerpo. Pero voy al punto. Esta mañana me levante pensando sobre como es ser
un cuerpo, literalmente. Soy un cuerpo. Bueno, soy un alma con un cuerpo, pero
me entendes. Empecé a mirarme las manos, toque mis orejas, pestañeé. Pensé, ‘che,
esto es complejo’. Como una estudiante de Sociología, no soy de pensar sobre
temas biológicos muy seguido, asique bancame en mis descubrimientos parecidos a
los de un bebe. No soy fanática de las mañanas, y me encanta quedarme acostada
en cama un rato. Empecé a pensar, que si nunca saliera de la cama, mi cuerpo moriría.
Me volvería completamente inútil. Ahora, corregime si me equivoco, pero si un
cuerpo vivo decide quedarse en cama permanentemente, comienza a perder masa
muscular, perder la habilidad de moverse, perder fuerza. Se
vuelve completamente inmóvil. Decidí que seria prudente salir de la cama! Después empecé a pensar sobre mis
hermanos y hermanas en Cristo. Empecé a pensar en todos esos
partes corporales. Y ahí realmente
entendí lo que significa ser el cuerpo de Cristo. Y mas de lo que significa, lo
que implica y las responsabilidades que conlleva. El cuerpo (biológico) tiene
como intención estar en movimiento. Tiene que quemar energía.
Consume, pero es diseñado para deshacerse de lo que consume. Lo mismo pasa en la dinámica de ‘iglesia’.
Como el cuerpo de Cristo, tenemos el absoluto propósito de estar en constante
movimiento. Consumimos la Palabra de Dios y crecemos juntos, pero si no ‘salimos
de la cama’ todos los días para ‘quemar lo que consumimos’, el cuerpo de
Cristo, ciertamente morirá.
En la
década de los ’90 hubo un crecimiento grande y aparecieron muchas ‘mega-iglesias’
y revivamientos. El numero de Cristianos en el mundo creció muchísimo y las
iglesias explotaban. Entrando a la próxima década, las iglesias estaban llenas,
y fue hermoso ver tanta salvación. Los ministerios estaban llenísimos, y habían
estudios bíblicos por todos lados; el crecimiento estaban en todas partes. Mirando
a estos últimos 10 años, algo esta pasando. He visto como ha bajado el numero
en las iglesias, y las personas han perdido su pasión. Las iglesias están mas
concentrados en su edificio, y terminan en deuda. Están (estamos) mas
preocupados por los ministerios y las capacitaciones, y nos estamos olvidando la
enferma y necesitada realidad que nos rodea. ¿Qué paso? Siento que Dios ha
estado hablando a muchos de sus hijos, y es tiempo que el cuerpo empieza a
moverse. Consumimos, y ahora tenemos que gastar esa energía. Si dejamos que el
cuerpo quede sentado, se vuelve inútil. Es hora de dar. Es hora de ir. Tenemos
que mantenernos fieles a la vida de Cristo, y mirar muy profundamente en lo que
El hizo. Como el vivió el ministerio. El no fue parte de un ministerio, El fue
(y es) ministerio. Te animo a que no tengas miedo de cuestionar muchas cosas
que nos parezcan naturales y cotidianos. Como individuos, por la sangre de
Jesús, y atraves del Espíritu Santo, nuestro Padre esta constantemente
renovando nuestro corazón y alma, y estamos bajo construcción casi
permanentemente. Es tiempo de revolución en el cuerpo de Cristo. Es tiempo de
revivamiento de la iglesia. Es tiempo que la iglesia este, otra vez, bajo construcción,
y es tiempo que el cuerpo de Cristo empiece a correr hacia los que están muertos.
NO DEJES QUE SE MUERA EL CUERPO DE CRISTO.
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